Las
líneas de Nazca, ubicadas a 300 km de Lima, concentran desde hace años
la atención de arqueólogos y científicos. Las complejas
formas retratadas en los dibujos llevaron incluso a elaborar diversas teorías.
El hallazgo de un complejo con dibujos similares a los de Nazca en el valle
de Palpa -40 km al norte de esta localidad- ha llevado a los expertos a señalar
que ahora cuentan con argumentos que explican tanto el origen de los geoglifos
como su sentido: los dibujos forman parte de un paisaje religioso destinado
a adorar al agua y la fertilidad.
Tras seis años de investigaciones financiadas por la Fundación
Suiza de Liechtestein, arqueólogos del Instituto Andino de Estudios Arqueológicos
descubrieron en Palpa geoglifos en cuyas cercanías hay restos de aldeas
y complejos funerarios (ver nota secundaria). "La extensión
de los geoglifos que hallamos en Palpa es mucho más amplia que en Nazca.
Además, por primera vez hemos descubierto la existencia de un nexo entre
los geoglifos y la cultura nazca", explica a La
Tercera el arqueólogo peruano Markus Reindel,
quien desarrolló las investigaciones junto a su colega Jonhy Isla.
Por increíble que parezca, pese a que los diseños de los grandes
geoglifos de Nazca se repiten en la alfarería de la cultura que lleva
el mismo nombre, para los expertos aún no había evidencia, hasta
ahora, de que los nazcas habían hechos esos dibujos. Según Reindel,
ahora se comprobó que los elementos usados por los nazcas en la zona
que lleva el mismo nombre surgieron en el vecino valle de Palpa. "Los
geoglifos parten con la cultura paracas, anterior a la nazca. Esta última
habría llevado los diseños a Palpa y desde allí a Nazca".
No fueron extraterrestres
Los hallazgo desmienten las teorías que atribuían un origen extraterrestre
a los dibujos, puesto que ha quedado comprobado que los geoglifos albergaban
pequeños templos dedicados al culto del agua y la fertilidad. "Descubrimos
estructuras sobre los geoglifos y al excavarlas encontramos que los nazca depositaban
ofrendas como maíz y semillas. Lo más sorprendente fue descubrir
una clase de conchas que sólo es posible hallar en aguas ecuatoriales",
dice Reindel. Explica que estas conchas no existen en el sur del Perú
y que sólo llegan hasta allí con la corriente de El Niño.
"Las conchas llegaban asociadas con lluvias torrenciales en la costa
de Perú. La gente de Los Andes observó el fenómeno e hizo
la asociación: si viene la concha, vienen las aguas cálidas y
la lluvia. Así asociaron la concha con fertilidad. Los nazca llevaron
estas conchas hasta el desierto y las colocaron como ofrendas a los dioses".
Las mismas conchas aparecieron en templos y tumbas, algunas de ellas grabadas
con motivos. "Concluimos que los geoglifos eran parte de una especie
de paisaje ritual. La gente no sólo hacía los dibujos, sino que
los utilizaba para dejar ofrendas, los remodelabas y ampliaban. Junto a los
templos, hallamos postes empotrados en el suelo, que antiguamente deben haber
medido cerca de 10 metros. Creemos que servían como señales visuales
que se podían apreciar desde diversos puntos, lo que demuestra interconexión
entre las figuras".
El arqueólogo concluye que los geoglifos no sólo eran señales
para los dioses, sino que también eran usados como caminos para las procesiones
de la cultura nazca dedicadas a la fertilidad.
Los tesoros del Valle de Palpa
Los hallazgos hechos en el Valle de Palpa han permitido determinar que este
sector y el Valle de Nazca conformaron un macrocomplejo cultural, en el cual
habitó la cultura nazca. Según explicó a La
Tercera Carlos del Aguila, subdirector de Investigaciones
del Museo Arqueológico del Perú, los trabajos en el valle de Palpa
están revelando que sus geoglifos habrían sido una suerte de ensayo
de lo que más adelante sería el desarrollo de las líneas
de Nazca. El importante hallazgo fue encabezado por el arqueólogo Johny
Isla, del Instituto Andino de Estudios Arqueológicos. En el
lugar se descubrieron alrededor de mil geoglifos que representan figuras humanas,
de un reloj solar y de animales. Algunos de estos trazados miden hasta 150 metros
de largo. En la zona también se encontraron alrededor de 650 sitios arqueológicos
con los restos de lo que fueran aldeas de adobe y complejos funerarios que en
su interior tenían piezas de oro que representan ajíes, gotas
de agua y ballenas, diseños que se repiten en los inmensos geoglifos
hechos en Palpa. Entre estas cámaras funerarias podrían encontrarse
los restos del máximo gobernante de esta cultura: el Señor de
Palpa. Aunque la que habría sido su tumba fue profanada, se recuperó
parte del ajuar fúnebre: vasijas de cerámica, collares y puntas
de obsidiana, además de objetos de oro. Según Del Aguila, "esta
tumba es monumental. Es un gran mausoleo de siete a ocho metros de profundidad.
Es increíble el trabajo requerido para este entierro".
Reproducido de: Terra
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